
Cada año, hay aproximadamente 42,000 casos de cáncer hepático en Estados Unidos. Según el Instituto nacional del cáncer, los casos de cáncer hepático en este país se han triplicado desde 1980. Y las muertes de cáncer hepático casi se han duplicado en ese mismo período de tiempo.
Los investigadores no comprenden completamente por qué están aumentando los casos, pero este incremento podría deberse a lesiones hepáticas asociadas a dos aspectos comunes de la vida moderna: el consumo de alcohol y dietas con altos niveles de grasa y sodio.
¿Qué es el cáncer hepático?
Un diagnóstico de cáncer hepático implica un cáncer que se origina en el hígado. Es un tumor maligno (canceroso) que se desarrolló dentro de tu hígado, el órgano interno más grande del cuerpo.
El hígado tiene muchas funciones importantes. Estas son, entre otras:
- Asistir con la digestión descomponiendo y almacenando nutrientes clave
- Producir factores de coagulación para prevenir sangrado excesivo en cualquier parte del cuerpo
- Suministrar el líquido digestivo conocido como bilis a los intestinos mediante los conductos biliares para procesar grasas y otros nutrientes
- Descomponer el alcohol, los medicamentos y las toxinas en la sangre para que puedan salir del cuerpo a través de la orina o las heces
Si el cáncer empieza en el hígado, se denomina un diagnóstico de cáncer primario del hígado. Cuando el cáncer se propaga del hígado a otro órgano, se denomina cáncer secundario de hígado o metástasis hepática. El cáncer colorrectal es el tipo que tiene más posibilidades de metastizarse (propagarse) al hígado. Otros tipos de cáncer que frecuentemente se propagan al hígado incluyen cánceres del esófago, estómago, riñón, páncreas, pulmón y mama, así como el melanoma.
Si esto ocurre, tu profesional clínico seguirá tratando tu cáncer original así como las metástasis hepáticas.
¿Cuáles son los varios tipos de cáncer hepático?
Hay varios tipos de cáncer primario de hígado, pero el tipo más frecuente en adultos es el carcinoma hepatocelular (CHC). El CHC se origina en los hepatocitos, las células que conforman la mayor parte del hígado.
¿Cuáles son los factores de riesgo del cáncer hepático?
Cualquier trastorno o actividad que puede dañar tu hígado incrementa tu riesgo de desarrollar cáncer primario de hígado.
Los factores de riesgo del cáncer hepático son, entre otros:
- Infecciones de hepatitis B o C de larga duración
- Esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (EADM), conocida anteriormente como enfermedad hepática grasa no alcohólica
- Alto consumo de bebidas alcohólicas
- Obesidad
- Diabetes tipo 2
- Consumo de tabaco
Si hay lesiones hepáticas durante muchos años, eso resulta en cirrosis o cicatrización permanente dentro del hígado. La cirrosis puede causar insuficiencia hepática y, con el tiempo, cáncer hepático. La hepatitis, el consumo de alcohol y factores metabólicos son las causas más frecuentes de cirrosis.
¿Puedes prevenir el cáncer hepático?
Afortunadamente, puedes reducir la mayoría de factores de riesgo del cáncer primario de hígado. Aquí encontrarás algunas medidas que puedes implementar:
- Vacúnate contra la hepatitis B
- Evita infecciones de la hepatitis C teniendo relaciones sexuales con protección y solo haciéndote tatuajes o perforaciones en establecimientos de alta calidad que se enfoquen en medidas de seguridad.
- Reduce o elimina el consumo de alcohol
- Haz ejercicio en forma regular
- Trata de tener un peso saludable
- No fumes
Habla con tu profesional clínico si necesitas ayuda para abordar cualquiera de estos factores de riesgo de cáncer hepático.
¿Cuáles son los síntomas de cáncer hepático?
Al igual que con otros cánceres gastrointestinales, la mayoría de personas no muestra ninguna señal o síntoma de cánceres hepáticos de etapas tempranas. Pero si lo hiciesen, los síntomas serían, entre otros:
- Pérdida de apetito y disminución de peso sin causa aparente
- Náuseas o vómito
- Fatiga
- Fiebre
- Moretones que se manifiestan fácilmente
- Orina oscura o heces de color claro
- Dolor en el lado derecho justo debajo de las costillas
- Comezón en toda la piel
- Coloración amarillenta de tu piel o de las escleróticas de tus ojos (ictericia)
¿Se puede diagnosticar en forma temprana cáncer hepático con pruebas de detección?
Actualmente, no se recomiendan pruebas de rutina para detectar cáncer hepático para personas que no tienen un mayor riesgo de este trastorno. Pero si tienes cualquier trastorno que incremente tu riesgo de cáncer hepático, especialmente cirrosis o hepatitis B o C, habla con tu profesional clínico para ver si pruebas de detección serían apropiadas para ti.
Si tu profesional clínico recomienda pruebas de detección, estas incluyen análisis de sangre para evaluar la salud de tu hígado y una ecografía de tu abdomen cada seis meses.
¿Cómo se trata el cáncer hepático?
Si recibes un diagnóstico de cáncer hepático, tu profesional clínico probablemente podrá ofrecerte varias opciones terapéuticas. Tus opciones terapéuticas dependerán del tamaño, etapa y ubicación del tumor en el hígado.
Opciones terapéuticas frecuentes para cáncer hepático son, entre otras:
- Cirugía: Una hepatectomía parcial es una cirugía para remover parte del hígado y podría ser una opción para personas con tumores hepáticos pequeños de etapas tempranas. Un trasplante de hígado es otra opción. Esta cirugía reemplaza un hígado enfermo con un hígado saludable de un donante. Un trasplante podría ser una opción para personas con cirrosis avanzadas o cuando un tumor no puede removerse quirúrgicamente.
- Tratamientos localizados: Estas opciones tratan directamente las células tumorales.
- Ablación: Destruye tumores usando calor mediante ablación por radiofrecuencia o microondas, frío extremo (crioablación) o alcohol que se inyecta directamente en el tumor.
- Embolización: Ataca específicamente al tumor usando su suministro de sangre. La quimioembolización administra quimioterapia a través de la arteria que suministra sangre al tumor, mientras que la radioembolización administra partículas radiactivas a través de la arteria. La embolización también podría bloquear el flujo de sangre al tumor, lo cual sirve para eliminar células cancerosas.
- Terapia dirigida: Si tu tumor contiene células anormales que reaccionan a una terapia dirigida específica, ese fármaco eliminará esas células. Varias terapias dirigidas, tales como inhibidores de cinasas y anticuerpos monoclonales, están aprobadas para cánceres hepáticos.
- Inmunoterapia: Estos fármacos usan tu propio sistema inmunitario para atacar a las células cancerosas. Los inhibidores de puntos de control inmunitario, un tipo de inmunoterapia que se usa para el cáncer hepático se administra como una infusión IV.
- Quimioterapia: La quimioterapia elimina células que se dividen rápidamente y podría utilizarse para cánceres hepáticos que no pueden tratarse con cirugías o terapias localizadas. Puede administrarse mediante una inyección a una vena, en infusión en la arteria hepática, una arteria importante que se conecta directamente a tu hígado.
- Radioterapia: Usa rayos de energía poderosos para tratar tumores cancerosos
- Radioterapia tradicional (terapia de fotones): Dirige haces de rayos equis de energía alta al tumor que entran al cuerpo, pasan a través del tumor y salen del cuerpo del otro lado.
- Protonterapia: Usa protones para atacar específicamente al tumor. Los protones liberan su energía en el lugar donde se encuentra el cáncer y luego se detienen, lo cual minimiza el daño de células y tejidos saludables adyacentes.
Este recurso educativo se preparó con el apoyo de Merck.
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