
Las infecciones urinarias son muy frecuentes para las mujeres y entre el 50 y 60% de mujeres desarrollan IU en algún momento de sus vidas. Después de la menopausia, aproximadamente entre el 10 y el 15% de mujeres experimentan infecciones urinarias recurrentes o complicadas.
La menopausia en sí no es necesariamente lo que hace que una IU se “complique”. Pero causa cambios que pueden hacer que las infecciones urinarias se vuelvan más frecuentes.
Esto se debe en gran parte al estrógeno.
El estrógeno es beneficioso para los tejidos y el entorno de la vagina y las vías urinarias porque mantiene su elasticidad y humedad. A medida que los niveles de estrógeno fluctúan durante la perimenopausia y disminuyen después de la menopausia, ese entorno cambia, frecuentemente reduciendo el grosor de los tejidos vaginales, lo cual causa sequedad e irritación.
“El entorno de bajo estrógeno de la vejiga después de la menopausia hace que este sea un lugar más acogedor para que las bacterias se instauren, se reproduzcan y se queden”, dijo Lane.
En el caso de Norlian, ella tuvo problemas urinarios cuando era niña debido a una uretra inusualmente delgada, pero dijo que no experimentó problemas significativos con IU hasta después de la menopausia.
Recordó que por varios años experimentó IU una o dos veces al mes. Eventualmente le dijeron que su uretra estaba doblada, pero que no estaba deteniendo orina y sus doctores no pensaban que sus infecciones eran resultado de su diferencia anatómica.
Ella sospechaba que la coincidencia de tiempo de sus infecciones frecuentes no era algo fortuito.
“Todavía creo que tenía muchas infecciones porque las hormonas eran cada vez menos efectivas”, dijo Norlian.
